domingo, 26 de mayo de 2013

"El delito de opinar" por Germán González.



En Venezuela - cada día que pasa- el opinar diferente  está dejando de ser un derecho para convertirse en un delito.

Todos los que han levantado sus voces para criticar las acciones y abusos de poder del gobierno venezolano han salido vilipendiados y en el peor de los casos perseguidos y agredidos.

Simón Bolívar “El Libertador”, ese personaje que tantas veces fue citado por el fallecido caudillo Hugo Chávez en mítines políticos, en una de sus frases célebres dijo: “el que manda debe oír así sea las más duras verdades y después de oídas debe aprovecharse de ellas para corregir los males que se producen de ellas”. En su ideario dejó claramente plasmado su firme posición frente a la perpetuación de las autoridades en el poder, considerando así  a la crítica como un valor preciado del ser humano, valor que este régimen actual ha desoído completamente.

La libertad de expresión venezolana está absolutamente amenazada, siendo constantemente cuartada - y para nadie es secreto que los venezolanos no están viviendo sus mejores momentos-.Un país en donde no se garantice la libertad de expresión entre sus ciudadanos,  se encuentra pareciendo en la más triste y lamentable situación.

Sin libertad de expresión se muere la democracia. Este gobierno se ha encargado de cercenar progresivamente el derecho a diferir en opiniones, con el objetivo de hacer escuchar una sola voz. La postura gubernamental ha prometido monopolizar todos los medios y ha venido usando distintas formas para lograrlo.

Una pregunta interesante sería ¿Por qué CONATEL no revisa la parrilla de Venezolana de Televisión? Ya que este canal solo acepta las versiones de la realidad que ofrece el PSUV y tiene en sus horarios de mayor audiencia espacios donde abundan los insultos personales, el mal gusto y las violaciones más graves a la ley Resorte.

El cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV) y el “Imparcialismo” complaciente de plantas televisivas como Venevisión y Televén, dieron paso a lo que sería “la crónica de una muerte anunciada”, la inminente venta de Globovisión.

Las constantes amenazas del Ejecutivo Nacional y los procedimientos administrativos abiertos contra dicho canal informativo y de opinión, llevaron al canal a una venta y a un posible cambio de la línea editorial, lo cual significaría para los venezolanos el cierre de la única ventana que critica al oficialismo. La no transmisión del acto del líder opositor Henrique Capriles Radonski, la salida de Ismael García y de Kiko Bautista le cayó muy mal al pueblo de Venezuela, que ofreció como respuesta una caída significativa en el número de seguidores -90mil seguidores diarios- en su cuenta en la red social Twitter.

Tal vez, muchos venezolanos a estas alturas no deciden ver la realidad de lo que sucede, pero el venezolano difícilmente -demostrado por la historia- cede su libertad de expresarse y opinar. En las peores circunstancias, bajo las más imponentes dictaduras, ha conseguido de una manera muy ingeniosa hacer respetar sus ideales y demostrarle a los más autoritarios líderes que, es el pueblo venezolano quien tiene la última palabra y el poder de la decisión.

@Germangmonagas

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