En Venezuela - cada día que
pasa- el opinar diferente está dejando
de ser un derecho para convertirse en un delito.
Todos los que han levantado
sus voces para criticar las acciones y abusos de poder del gobierno venezolano
han salido vilipendiados y en el peor de los casos perseguidos y agredidos.
Simón Bolívar “El
Libertador”, ese personaje que tantas veces fue citado por el fallecido
caudillo Hugo Chávez en mítines políticos, en una de sus frases célebres dijo:
“el que manda debe oír así sea las más duras verdades y después de oídas debe
aprovecharse de ellas para corregir los males que se producen de ellas”. En su
ideario dejó claramente plasmado su firme posición frente a la perpetuación de
las autoridades en el poder, considerando así
a la crítica como un valor preciado del ser humano, valor que este
régimen actual ha desoído completamente.
La libertad de expresión
venezolana está absolutamente amenazada, siendo constantemente cuartada - y
para nadie es secreto que los venezolanos no están viviendo sus mejores
momentos-.Un país en donde no se garantice la libertad de expresión entre sus
ciudadanos, se encuentra pareciendo en
la más triste y lamentable situación.
Sin libertad de expresión se
muere la democracia. Este gobierno se ha encargado de cercenar progresivamente
el derecho a diferir en opiniones, con el objetivo de hacer escuchar una sola
voz. La postura gubernamental ha prometido monopolizar todos los medios y ha
venido usando distintas formas para lograrlo.
Una pregunta interesante
sería ¿Por qué CONATEL no revisa la parrilla de Venezolana de Televisión? Ya
que este canal solo acepta las versiones de la realidad que ofrece el PSUV y
tiene en sus horarios de mayor audiencia espacios donde abundan los insultos
personales, el mal gusto y las violaciones más graves a la ley Resorte.
El cierre de Radio Caracas
Televisión (RCTV) y el “Imparcialismo” complaciente de plantas televisivas como
Venevisión y Televén, dieron paso a lo que sería “la crónica de una muerte
anunciada”, la inminente venta de Globovisión.
Las constantes amenazas del
Ejecutivo Nacional y los procedimientos administrativos abiertos contra dicho
canal informativo y de opinión, llevaron al canal a una venta y a un posible
cambio de la línea editorial, lo cual significaría para los venezolanos el
cierre de la única ventana que critica al oficialismo. La no transmisión del
acto del líder opositor Henrique Capriles Radonski, la salida de Ismael García
y de Kiko Bautista le cayó muy mal al pueblo de Venezuela, que ofreció como
respuesta una caída significativa en el número de seguidores -90mil seguidores
diarios- en su cuenta en la red social Twitter.
Tal vez, muchos venezolanos
a estas alturas no deciden ver la realidad de lo que sucede, pero el venezolano
difícilmente -demostrado por la historia- cede su libertad de expresarse y opinar.
En las peores circunstancias, bajo las más imponentes dictaduras, ha conseguido
de una manera muy ingeniosa hacer respetar sus ideales y demostrarle a los más
autoritarios líderes que, es el pueblo venezolano quien tiene la última palabra
y el poder de la decisión.
@Germangmonagas

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