He
visto con preocupación cómo en estos tiempos modernos en mis recién cumplidos
veintiocho (28) años de edad por primera
vez en mi País pareciera que viviéramos en guerra, pero una guerra ilógica y
sin sentido una guerra entre hermanos, una guerra fratricida en la cual al
parecer los enemigos son nuestros conciudadanos, nuestros mismos compatriotas y
hermanos venezolanos, es primera vez que se contempla en este País tan noble
lleno de riquezas y minerales uno tan
codiciado como el Petróleo el cual debería por lo menos satisfacer las demandas
internas, que hoy en día estamos peleando contra la persona menos indicada, y
no es una cuestión de pelear, no es cuestión de generar alarmas, es una
cuestión de despertar la conciencia dormida de nuestros ciudadanos, y
establecer verdaderas responsabilidades que la historia juzgará. Es
inconcebible que dos venezolanos se enfrenten y se agredan por productos de la
cesta básica.
Cada
día es más común el escuchar que en un supermercado personas se ocasionaron
lesiones por 2 dos potes de leche, o que las colas en los automercados son
interminables, que la gente vive en una angustia constante y deja de lado parte
de su vida personal y de sus
responsabilidades diarias, por estar visitando diversos supermercados para
constatar si llego algún producto en escasez como la leche, la harina de maíz,
el pollo, el aceite o algo tan esencial que en ningún país del mundo es una
preocupación, cuidado si ni siquiera en el continente africano, como lo es el
papel higiénico.
Nos
hemos convertido en una sociedad ciega en la cual al parecer los responsables
de la escasez para los que nos gobiernan
son los dueños de los supermercados o abastos, los productores, los
acaparadores, los fenómenos naturales y todas aquellas mentiras denominadas por
el Gobierno Nacional como “La guerra Económica”;
y nada puede estar más alejado de la
realidad, hoy en día el llamado de nosotros como dirigentes debe ser a nuestros
hermanos venezolanos a que reaccionen y reflexionen, los responsables de la
escasez y de esta humillación a la dignidad del venezolano no es el empresario
al cual no lo dejan trabajar en una situación de Inseguridad Jurídica
temeraria, donde la expropiación es el verbo más común en los representantes
del gobierno, aun de los que no tienen atribuciones constitucionales para ello,
como el actual Presidente de la Asamblea Nacional, donde la expropiación
establecida en artículo 115 de la Constitución fue desvirtuada en la práctica
socialista y parece más una confiscación, un delito del Estado porque la
utilidad pública hasta el sol de hoy no se ha manifestado en el bolsillo de los
venezolanos. Poco se ve de obras públicas, de seguridad social, de seguridad
personal, de construcción de vías de comunicación y de asfaltado siendo un País
Petrolero. El abandono es pleno, el responsable es el Gobierno, hermano
venezolano despierta, el responsable de
que no consigas leche en el mercado no es tu otro hermano venezolano, tu
descontento, tu protesta, tu rechazo, tu energía y tu indignación no debe ser
dirigida en su contra, cada vez que ataques a un hermano venezolano te estarás
atacando a ti mismo, este ocho (08) de Diciembre tienes una oportunidad
invaluable de castigar tanto abuso y tanta indignación, recuerda cada vez que
hagas una cola o no consigas un producto, que puedes con un voto castigar al
único Responsable de tanto atraso social, el actual gobierno de Nicolás Maduro
Moros y su tren de Ministros a los cuales evidentemente les ha quedado grande
la responsabilidad de ofrecer bienestar, mejoras y calidad de vida a todos los
venezolanos sin distinción. Participa, no le entregues en bandeja de plata el
País que estos señores no han sabido interpretar y que no merecen gobernar.
Ángel
Lecuna.
Asesor
Legal Grupo Juventud Avanza.

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